Hoy confesé el por qué de los saltos tan estrepitosos de mi corazón: Era solo su presencia que al hacer contacto con mi piel, mi cerebro enviaba ordenes al corazón de confesar lo que él sentía cuando su figuraba la divisaba entre la niebla.
En el sendero de un parque también balbució algo sobre un "te quiero", pero al escuchar como respuesta primera un "¿perdón?" se entristece y no vuelve a mencionar el tema.
Pero una vez él se despedía en el umbral de su puerta, con un miedo incontrolable y una timidez de campeonato, le dijo una vez más: Te quiero.
A lo que la otra persona le contesto: "Yo también te quiero".
Una sonrisa y un beso concluyeron el momento feliz del día. Ahora que sonó el despertador y comienza el día va con más predisposición a confesar su amor.
Un te quiero.
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Creo que no olvidaré este primero de Mayo que paso. Es raro, iba con unas intenciones y termine haciendo todo lo contrario a mis intenciones.
Y también me di cuenta de algo en mi: Me carga hablar o contar mis problemas, pero me encanta escuchar a la gente y que confíen en mi. Es una cosa como que me siento la madre Teresa, pero en versión masculina.
Creo que me gusta que me vean como un ser del cual no puedan dar una opinión o que quizás me gusta mantener mi intimidad en privado y solo compartirla conmigo. De cualquier modo creo que eso esta mal y me siento raro cuando le cuento mis problemas, mis existencialismo a otras personas, siento que no me entenderán o que tendrán miedo al descubrir la locura oculta dentro de mi, que se manifiesta a ratos, pero hay dos tipos de locura: la bufonesca y la racional, pero me explayaré sobre ese punto en otra ocasión, hoy solo me pregunto otra cosa: ¿habré estado bajo el dominio de una pasión ciega?
Siento que las cosas se dieron de la nada, que nació una rosa en un desierto, no por el hecho de que sea imposible o descabellado, sino que era algo que no estaba dentro de los planes, algo inesperado que me remeció mi equilibrio y mi percepción de la realidad.
Tengo que hacer esfuerzos sobrehumanos para retener ciertos sentimientos. La incertidumbre me mata y a la vez me debilita, pero también inserta cierto temor que me impide tocar el tema o hablar profundamente.
Mente: No te hagas el idiota y contesta a la pregunta que zumba en tu cabeza.
No es que no quiera responderla, sino que no quiero deambular por pasillos oscuros, tampoco quiero dar vuelta en círculos. Quiero caminar lento y tantear el terreno hasta que encuentre una luz que me guié a través de la oscuridad del sendero de la duda y así prevenir de no caer en un abismo. Me siento un poco atiborrado tratando de entender al mudo, tratando de entender la calidez de la llama de la vela, respirando su perfume.....
En fin, creo que fui esclavo de mi pasión ciega, y hasta ahora no me arrepiento, pero si hay que buscar pronto la salida del laberinto, pues no quiero perderme ni tampoco terminar respirando heces.
Publicado por Stukral en 21:28 0 comentarios
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